Sonic Youth: Washing Machine (1995)

Sonic_youth_dirty_promo_photo_1992¡Cuánto tiempo pasó desde mi último post, que data del pasado 18 de diciembre! (Aunque ustedes, estimados lectores, ni se habrán dado cuenta, me gusta creer que alguien me echó de menos).
Hace un tiempo terminó el 2013, hagamos de cuenta que hoy comenzó marzo (teniendo en cuenta estos gloriosos feriados), pero yo continuaba de vacaciones; hasta que en el día de ayer el líder de este blog me whatsappeó de una manera muy empírica diciendo “¡HACÉ UNA ENTRADA!”. Fín de la desaparición.

En realidad mi idea era escribir largo y tendido acerca de un disco de Killing Joke, hasta que vislumbré que había pasado media hora y mis manos sólo había tipeado no más de unas cuantas líneas (porque mi conocimiento no llegó a más y realmente no valía la pena, ya que para escribir hasta el hastío pero de una forma totalmente redundante, está nuestra queridísima Rolling Stone). Así que, pospuse la tarea para el día siguiente con este material en mente.

Dicen los que saben que este es el mejor disco de Sonic Youth después de “Daydream Nation”. Bueno, a mí este último me aburre considerablemente; siempre tiré más para “A Thousand Leaves”. Tampoco nunca he sido gran fanática de esta agrupación, pero sí me jacto de haberlos escuchado durante casi toda mi adolescencia y poder hablar con una mínima propiedad de esta aclamada agrupación.

Si bien este álbum es atemporal, personalmente me transmite mucha nostalgia. Actualmente no lo escucho con frecuencia, ni a Sonic Youth en general. Pero cuando lo pongo me es inevitable recordar ir en bicicleta hasta mi escuela situada en Lanús y grabar compilados varios para escuchar en el discman durante el viaje y por algún motivo u otro, Junkie’s Promise, la homónima Washing Machine y Skip Tracer siempre estaban incluídos.
Pero, bueno, remitiéndonos al tema en cuestión…

Este disco representa desde todas las aristas una nueva era para la banda. Luego de una época de gloria con la trilogía compuesta por “EVOL”, “Sister” y “Daydream Nation” (1986, 1987 y 1988, respectivamente), la agrupación finaliza su contrato con su última discográfica e ingresa a las ligas mayores en el sello DGC/Geffen Records con Goo (1990).

El cuarteto tenía problemas en encuadrar sus melodías experimentales con las expectativas financieras de la compañía discográfica, más aún cuando estos muchachos le recomiendan sus íntimos amigos, Nirvana, al sello y se produce una revolución mundial llamada Nevermind.
Los roces con el productor que elige el director de la discográfica, se tornan irreconciliables. Y el fruto de esta incomodidad con el mainstream será totalmente notorio en “Experimental Jet Set, Trash and No Star” (1994), un disco que si bien debe asentir con su cabeza al productor Butch Vig, encara el desafío con algunos de los temas más ruidosos y radicales de Sonic Youth en mucho tiempo. Y un año después, Kim Gordon y Thurston Moore convertidos en padres, más la pérdida irrecuperable de Kurt Cobain, hacen que “Washing Machine” sea un material definitivamente diferente. Experimentación musical en su máxima expresión, estructuras más complejas y letras con un contenido más apreciable. Al mismo tiempo, es una catarsis de todas las vivencias y experiencias nuevas que debieron transcurrir los integrantes, los cuales conllevaron a momentos musicales más cálidos y melancólicos, como Unwind y Little Trouble Girl.

En términos generales, la banda se torna hacia el Lo-Fi con otro productor, y el sonido del Krautrock, mezclado con Shoegaze y Noise darán como resultado las composiciones casi lineales del nuevo material, dejando atrás los intentos de formato canción de las ediciones anteriores.
Por otro lado, el hecho de grabar en el Easley Recording Studio de Nueva York, en la misma época que Kim Deal de Pixies/The Breeders (invitada a cantar junto a Sonic Youth en el disco), Pavement, etc., le dará un nuevo giro a las sesiones. Para evitar cualquier “groove”, el grupo omite los bajos y Kim Gordon pasa a ser una tercera guitarra, aportando nuevas texturas. Esto deriva en jams ruidosos como los de Junkie’s Promise, No queen blues, o el inmejorable final de The Diamond Sea. También se siente esto en las interpretaciones vocales extremas de Kim Gordon, en temas como “Panty lies”, donde la repetición se vuelve obsesiva.

Y uno de mis aspectos favoritos: ¡Lee Ranaldo vuelve con su voz!, y entrega canciones brillantes que incorporan su faceta de poeta post-beatnik, admirador de William Borroughs; también expuesta en sus álbumes como solista y performances individuales, ejemplo en la letra de su autoría (Saucer like). Si bien la letra de Skip Tracer fue escrita por la esposa de Ranaldo, Leah Singer, el tomó lugar con su voz y se convirtió en la primera escucha, y con el transcurrir del tiempo, en una de mis favoritas del álbum.
The Diamond Sea cierra el disco con majestuosidad, haciendo de este tema en uno de los clásicos del grupo; con un Thurston Moore que deja perplejo en Junkie’s Promise, para concluír con la pieza final de 19 minutos que, desde mi perspectiva, es una de las joyas del Noise Rock.

sonicyouth_record01. Becuz (4:43)
02. Junkie’s Promise (4:02)
03. Saucer-Like (4:25)
04. Washing Machine (9:33)
05. Unwind (6:02)
06. Little Trouble Girl (4:29)
07. No Queen Blues (4:35)
08. Panty Lies (4:15)
09. Becuz Coda [Untitled] (2:49)
10. Skip Tracer (3:48)
11. The Diamond Sea (19:35)

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sweetheartagram

I've seen you smile but I've never really heard you laugh

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